Surcos nasogenianos y líneas de marioneta: por qué se marcan y cómo tratarlos

Hay una foto que casi todo el mundo tiene guardada en el móvil y que compara sin querer con la actual: la misma sonrisa, el mismo ángulo, pero con diez años de diferencia. Y lo primero que se nota no suele ser una arruga en la frente ni una mancha, sino dos surcos que bajan desde los lados de la nariz hasta las comisuras de los labios, y que ahora se quedan marcados incluso con el rostro en reposo. Son los surcos nasogenianos, y cuando se prolongan hacia la mandíbula reciben otro nombre igual de conocido: líneas de marioneta.

a woman getting a facial massage on her face

En la consulta de la Dra. Laura Sitú en Barcelona es un motivo de consulta muy habitual, casi siempre acompañado de la misma frase: «no sé si es que tengo arrugas o que se me ha caído la cara». La duda tiene sentido, porque la respuesta casi nunca es una sola cosa, y saber qué está pasando exactamente es lo que determina qué tratamiento va a funcionar de verdad.

Qué son los surcos nasogenianos y las líneas de marioneta

Los surcos nasogenianos (o pliegues nasolabiales) son los pliegues naturales que separan las mejillas de los labios, y que todos tenemos en mayor o menor medida desde jóvenes, porque cumplen una función anatómica al sonreír o gesticular. El problema aparece cuando ese surco deja de marcarse solo al sonreír y se convierte en una línea visible en reposo, cada vez más profunda.

Las líneas de marioneta son su continuación natural: van desde las comisuras de la boca hacia la mandíbula, y son las responsables de esa expresión de tristeza o cansancio que muchas pacientes describen sin saber ponerle nombre. Cuando ambas cosas se combinan con la caída del tercio inferior del rostro, el resultado es un óvalo facial menos definido y una expresión que ya no representa cómo se siente la persona por dentro.

Por qué se marcan con el tiempo

Casi nunca es un único factor. En la mayoría de los casos se suman varios procesos que ocurren al mismo tiempo:

  • Pérdida de volumen facial: con los años se reduce la grasa subcutánea de las mejillas, sobre todo en la zona malar, y esa pérdida deja el surco nasogeniano sin el soporte que antes lo disimulaba.
  • Descenso de los tejidos: la piel y la grasa que antes estaban en el pómulo caen ligeramente hacia abajo por efecto de la gravedad, acentuando tanto el surco como las líneas de marioneta.
  • Disminución de colágeno y elastina: la piel pierde firmeza y capacidad de sujeción, por lo que cualquier pliegue se marca con más facilidad y cuesta más que se recupere.
  • Factores genéticos: hay estructuras óseas y patrones de grasa facial que predisponen a marcar antes estos surcos, incluso en pacientes jóvenes con buena calidad de piel.
  • Hábitos y expresividad: gesticular mucho, fumar o la exposición solar acumulada aceleran el proceso, aunque no lo originan por sí solos.

Por eso dos pacientes de la misma edad pueden tener un grado de marcación muy distinto: no depende solo de los años, sino de cuánto volumen se ha perdido y cómo ha caído el tejido.

Cómo se diagnostica antes de tratar

Antes de proponer cualquier tratamiento, en dralaurasitu.com la valoración parte siempre de diferenciar qué está causando el surco en cada paciente concreta, porque el abordaje cambia por completo según el origen predominante:

Surco por pérdida de volumen

Es el caso más frecuente a partir de los 35-40 años. El pliegue se marca porque falta soporte debajo, no porque sobre piel. Aquí el objetivo del tratamiento es reponer ese volumen perdido, no estirar la piel.

Surco por descenso de tejidos

Suele acompañarse de papada incipiente y pérdida de definición mandibular. El volumen puede estar presente, pero ha migrado hacia abajo. El tratamiento debe combinar reposición de volumen con estimulación de firmeza en el tercio inferior del rostro.

Surco por calidad de piel

Aparece en pacientes con buen volumen facial pero piel fina, deshidratada o con poca elasticidad. Aquí el foco está en mejorar la calidad cutánea antes que en rellenar.

Tratamientos médicos que mejoran los surcos nasogenianos

No existe un único tratamiento válido para todos los casos, y evitar los excesos es tan importante como tratar el surco, porque un exceso de relleno en esta zona es precisamente lo que hace que un rostro se vea artificial. El enfoque en consulta siempre es progresivo y personalizado:

Ácido hialurónico

Es el recurso más directo cuando el origen principal es la pérdida de volumen. Se coloca en puntos estratégicos de la mejilla y el propio surco para devolver soporte, respetando siempre la proporción natural del rostro y evitando el efecto de «mejilla hinchada» que delata un relleno mal indicado.

Bioestimulación de colágeno

Cuando la piel ha perdido firmeza además de volumen, trabajar con un inductor biológico ayuda a que el propio organismo regenere colágeno de forma progresiva. Es el enfoque que seguimos en la bioestimulación de colágeno con Sculptra, especialmente indicada en surcos asociados a flacidez y no solo a falta de volumen puntual.

Radiofrecuencia fraccionada con microagujas

Cuando el problema combina pérdida de firmeza cutánea con el propio surco, la radiofrecuencia fraccionada con microagujas (RFMN) ayuda a remodelar el tejido desde las capas profundas, mejorando la calidad de la piel que rodea al pliegue.

Mesoterapia facial

En surcos leves, donde el origen principal es la deshidratación y la pérdida de luminosidad más que un déficit de volumen real, la mesoterapia facial puede ser suficiente para mejorar el aspecto general de la zona antes de plantear un relleno.

En pacientes que además presentan otras líneas de expresión asociadas al envejecimiento facial, conviene valorar el conjunto del rostro: la eliminación de arrugas en zonas como el entrecejo o el contorno de los ojos suele complementar bien el tratamiento del surco nasogeniano, porque un rostro se lee como un todo, no como zonas aisladas.

Qué esperar del tratamiento

Un buen tratamiento de los surcos nasogenianos no elimina el pliegue por completo, porque forma parte de la anatomía natural del rostro, sino que lo suaviza y devuelve el soporte que se ha perdido con los años. Los resultados son progresivos, se valoran en varias semanas y, según la técnica empleada, pueden mantenerse entre varios meses y más de un año.

Lo importante es no tratar el surco de forma aislada sin entender por qué se ha marcado. Rellenar un pliegue causado por descenso de tejidos sin abordar ese descenso da resultados que se ven forzados y duran poco. Por eso la valoración médica previa es el paso que realmente marca la diferencia entre un resultado natural y uno que se nota.

Pide tu valoración

Si notas que tus surcos nasogenianos o tus líneas de marioneta se han marcado más de lo que esperabas para tu edad, lo primero es entender por qué está pasando. En la consulta de la Dra. Laura Sitú en Barcelona hacemos una valoración individualizada para diseñar el tratamiento que mejor se adapta a tu rostro. Pide tu cita y resolvemos tus dudas sin compromiso.

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